¿De dónde vienen los piojos? Su origen y su historia

DE DONDE VIENEN LOS PIOJOS

Los piojos siempre vienen de otra cabeza. No aparecen de la nada, no salen de la suciedad y no los traen las mascotas: si tu hijo tiene piojos es porque ha estado en contacto con alguien que los tenía, casi siempre cabeza con cabeza. Y si la pregunta es de dónde vienen los piojos como especie, la respuesta sorprende todavía más: nos acompañan desde antes de que fuéramos humanos.

¿De dónde salen los piojos de tu hijo?

Todo piojo nace de una liendre que ha puesto otro piojo. Durante siglos se creyó otra cosa: Aristóteles, por ejemplo, pensaba que los piojos nacían de la propia carne, y la idea de que «salen» de la suciedad ha llegado hasta hoy. No es así. A los piojos les da igual que el pelo esté limpio o sucio.

Los piojos no saltan ni vuelan, pero caminan muy rápido. Pasan de una cabeza a otra por contacto directo y, con menos frecuencia, a través de gorras, peines o toallas. Buscan el calor y el alimento que encuentran junto al cuero cabelludo, y solo viven en personas: los perros y los gatos no contagian piojos. Si quieres evitar que lleguen a casa, aquí tienes qué hacer para prevenir los piojos.

De dónde salen los piojos

El origen de los piojos: millones de años a nuestro lado

Existen miles de especies de piojos, y cada una está adaptada a su animal. El nuestro es el Pediculus humanus, y su historia va unida a la nuestra:

  • Hace unos 5,6 millones de años, cuando nuestros antepasados se separaron de los de los chimpancés, sus piojos se separaron también.
  • Hace 1,18 millones de años ya había dos linajes distintos de piojos humanos. Según un estudio genético publicado en 2004, uno de ellos evolucionó en otra especie humana, posiblemente el Homo erectus, y pasó a la nuestra por contacto directo.
  • Cuando el ser humano salió de África y se extendió por el planeta, los piojos viajaron con él. Por eso hoy hay piojos en todos los continentes.

Gracias a los piojos sabemos cuándo empezamos a vestirnos

Cuando el ser humano empezó a usar ropa, una parte de los piojos se adaptó a vivir en ella. Así nació el piojo del cuerpo, distinto del de la cabeza. Analizando el ADN de los dos, los científicos han calculado cuándo se separaron: hace unos 170.000 años. Es una de las mejores pistas que tenemos para saber desde cuándo nos vestimos.

Entre ambos hay una diferencia importante: el piojo del cuerpo puede transmitir enfermedades como el tifus, mientras que el piojo de la cabeza, el que cogen los niños en el colegio, no transmite ninguna.

Liendres de hace miles de años

Los restos arqueológicos confirman que los piojos nunca nos han dejado:

  • En un yacimiento del noreste de Brasil apareció una liendre intacta pegada a un pelo humano de más de 10.000 años.
  • En la cueva de Nahal Hemar, cerca del mar Muerto, en Israel, se encontraron liendres de unos 9.000 años en restos de pelo humano.
  • En Egipto se han hallado peines para quitar piojos de la época predinástica, de hace más de 5.000 años. Son las primeras lendreras.
  • En Laquis, también en Israel, apareció un peine de marfil de hace unos 3.700 años con una de las frases más antiguas escritas en alfabeto cananeo. Dice, más o menos: «Que este colmillo arranque los piojos del pelo y de la barba».
  • En momias precolombinas de Perú y Chile se han encontrado piojos adultos y liendres perfectamente conservados.

Los piojos en la Antigüedad

Los piojos en la historia

Las grandes civilizaciones convivieron con los piojos y dejaron constancia de ello:

  • El historiador griego Heródoto contaba que los sacerdotes egipcios se afeitaban todo el cuerpo cada dos días para no tener piojos mientras servían a los dioses.
  • La Biblia cita los piojos como la tercera plaga de Egipto.
  • En el siglo I, Dioscórides, un médico griego que sirvió en el ejército de Nerón, recogió en su tratado de medicina remedios vegetales contra los piojos.
  • Según cronistas como Garcilaso de la Vega o Cieza de León, los incas exigían a los impedidos y a algunos pueblos muy pobres un tributo en piojos.
  • En los siglos XVII y XVIII, muchos nobles europeos se rapaban la cabeza y llevaban peluca, entre otras razones para librarse de los piojos.
  • Y una curiosa leyenda medieval cuenta que en una ciudad del norte de Europa el alcalde se elegía con un piojo: los candidatos apoyaban la barba en una mesa, se soltaba un piojo en el centro y ganaba aquel a cuya barba se subía.

Despiojarse unos a otros, además, ha sido en muchas culturas un gesto de cuidado y de cariño.

Remedios contra los piojos: del mercurio a la permetrina

Para librarse de ellos se ha probado de todo. Durante siglos se usaron remedios caseros de todo tipo y otros tan peligrosos como los ungüentos de mercurio o el queroseno, que llegaba a dejarse puesto durante horas antes de pasar el peine fino. El siglo XX trajo los insecticidas químicos:

  • DDT. Se usó a gran escala contra los piojos durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que se hicieron resistentes.
  • Lindano. Se retiró en muchos países por su toxicidad.
  • Piretrinas y permetrina. Las piretrinas se extraen de las flores de piretro, un tipo de crisantemo, y la permetrina es su versión sintética. Junto con el malatión, han sido los pediculicidas más usados, y hoy hay piojos resistentes documentados en países como Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Argentina o Israel.
  • Dimeticona. Los productos a base de siliconas actúan de forma física, pero suelen necesitar una segunda aplicación porque no siempre acaban con las liendres.

Y hoy, ¿cómo se eliminan los piojos?

Miles de años después, la lendrera sigue siendo la herramienta básica, y la ciencia ha avanzado más despacio que los piojos. En Kids & Nits los eliminamos sin insecticidas: nuestro tratamiento para eliminar piojos y liendres los deshidrata con NITTER, un dispositivo de aire caliente a temperatura controlada, aspira los restos y termina con una revisión con lupas de alta graduación. Todo en una sola sesión de entre 30 y 60 minutos y con garantía por escrito.

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