No hay que tener miedo a los piojos: no son peligrosos, no transmiten enfermedades y se eliminan del todo. Son molestos, pican y tienen mala fama, y por eso el miedo a los piojos está tan extendido entre padres y abuelos. Pero lo que hace falta no es preocuparse por ellos, sino ocuparse de ellos en cuanto aparecen.
¿Son peligrosos los piojos?
No tanto como su fama. Comparado con otros parásitos que pueden afectarnos, como el anisakis, la tenia o los ácaros de la sarna, el piojo de la cabeza es de los más inofensivos: no transmite ninguna enfermedad. Lo único que puede dar problemas es el rascado, porque si es muy intenso puede provocar heridas que se infecten. Por eso conviene actuar en cuanto se detectan.
Tampoco son un castigo ni una señal de descuido. Los piojos son muy comunes y no tienen nada que ver con la falta de higiene, como explicamos en por qué hay piojos con la higiene que tenemos hoy.
El miedo a los piojos hace más daño que los piojos
En nuestros centros vemos a menudo a madres, padres y abuelos desesperados, con miedo a no poder acabar nunca con los piojos. Muchos han buscado información en internet y se han encontrado con contenidos casi apocalípticos, y la preocupación crece cada día.
Ese miedo acaba pasando factura a toda la familia. Hay padres que llegan a prohibir a sus hijos jugar con sus amigos para que no se contagien, y los niños, sobre todo los menores de 10 años, lo viven con mucha frustración, porque a esa edad jugar es lo más importante. A veces nos cuesta más calmar la ansiedad de los padres que quitar los piojos.

Los niños tienen que jugar.
¿Por qué ahora nos dan tanto miedo?
Antes los piojos se vivían como algo normal: las abuelas los quitaban con la lendrera, sin dramas. Hoy lo que más preocupa es lo que puedan pensar los demás y que se relacione a la familia con la suciedad, y eso pone a cualquiera nervioso.
Pero si tu hijo tiene piojos, es porque tiene amigos. Es prácticamente imposible que sea el único de su entorno, aunque nadie más lo diga.
Ocuparse, no preocuparse: qué hacer
Los piojos se van igual que vienen, y una infestación no es para siempre. Estar bien informado es lo que hace desaparecer el miedo, así que estos son los pasos:
- Revisa la cabeza con buena luz y una lendrera, mejor con el pelo mojado y con acondicionador.
- Si hay piojos, trátalos cuanto antes y revisa a toda la familia, adultos incluidos.
- Avisa en el colegio y a los padres de sus amigos, sin vergüenza. Aquí tienes cómo hacerlo y qué hacer si te llega la carta de piojos del colegio.
- Mantén una revisión semanal para detectarlos a tiempo si vuelven. Aquí tienes cómo prevenir los piojos.
Entender cómo funcionan también ayuda. Las liendres tardan de 7 a 10 días en convertirse en piojos, como explicamos en el ciclo de vida del piojo, y saberlo te permite organizar las revisiones sin agobios.

Déjalos en manos de especialistas
Conocemos a la perfección a nuestro enemigo común: los piojos y sus liendres. Nuestro tratamiento para eliminar piojos y liendres es mecánico y sin productos químicos, se hace en una sola sesión de entre 30 y 60 minutos y tiene garantía por escrito. Además, nuestros especialistas te explican cómo prevenir nuevos contagios.
Eliminar piojos es nuestro oficio, así que puedes dejar el miedo a un lado: aquí son ellos los que nos tienen miedo a nosotros. Pide cita en tu centro Kids & Nits más cercano.
Preguntas frecuentes sobre el miedo a los piojos
¿Puede mi hijo seguir jugando con sus amigos si hay piojos en clase?
Sí. No hace falta aislarlo: basta con revisarle la cabeza una vez a la semana y que no comparta peines, gorras ni toallas. Prohibirle jugar no evita los piojos y le hace pasarlo mal.
¿Los piojos desaparecen solos?
No. Mientras haya piojos, las hembras siguen poniendo liendres y la infestación continúa. Por eso hay que eliminarlos, aunque sin agobios.
¿Pueden volver después del tratamiento?
Sí, si vuelve a haber contacto con alguien que los tenga. Por eso conviene tratar a toda la familia a la vez y mantener la revisión semanal. Y si vuelven dentro del plazo de garantía, repetimos el tratamiento sin coste.